CAMPS DE CONCENTRACIÓ
Visita a Auschwitz a l'actualitat
Els aliats alliberan els camps de concentració
Ana Frank
Qui era Ana Frank?
Què en saps d'ella?
Per què és tan famosa?

Berlín.- El canciller alemán A. Hitler ha pronunciado un importante discurso radiado: " el judaismo internacional (es) el enemigo eterno que nos ha obligado a una guerra sin precedentes. La última fuerza motriz es el odio eterno de esta raza maldita que, desde millares de años, es la verdadera plaga que atormenta a las naciones y que, aliada al bolchevismo, amenaza a Europa con una horda procedente de Asia Central, como en los tiempos de los hunos y de los mongoles. Sólo el esfuerzo de Alemania ha frenado la invasión y, de esta forma, los 542.000 hombres que han muerto, no han muerto en vano. Héroes eternos y precursores de una era mejor vivirán eternamente entre nosostros. Que el Todopoderoso nos preste ayuda para conducir a nuestra nación a la victoria".
LA VANGUARDIA, 1 de abril de 1943
Guetos y deportaciones
Poco después de la invasión de la Unión Soviética (22-VI-1941), los noticiarios cinematográficos "realistas" acerca de la situación reinante en la retaguardia y las crónicas de las supuestas atrocidades perpetradas por los comunistas produjeron una gran impresión en el público alemán. (...) Muchos alemanes (...) culparon a los judíos de ser los que "verdaderamente movían los hilos", circunstancia que a su vez indujo a algunos a exigir "un trato radical de los judíos del Reich". (...) Desde luego en Alemania se sabía que poco después de la invasión de Polonia los judíos de entre 14 y 60 años fueron obligados a trabajar forzosamente durante dos años (...) Los reportajes aparecidos en el principal periódico nazi por esta época describían los guetos del este en unos términos con los que se pretendía justificar lo que estaba pasando con los judíos y fomentar el antisemitismo en Alemania. Los hebreos de los guetos eran calificados de inmundos propagadores de enfermedades, codiciosos acaparadores de riqueza, y estraperlistas. Obligarles a trabajar sin cobrar sólo significaba, se decía, que tendrían que vivir de las provisiones que tenían escondidas. (...) Aunque en esos artículos no se mencionaban para nada los asesinatos en masa, habría resultado muy difícil no imaginar que la persecución de los judíos de Polonia estaba en pleno auge (...).
En 1939 la comunidad judía de Alemania había quedado reducida a menos de la mitad debido a las deportaciones forzosas. Ese mismo año, poco después de que estallara la guerra, el número de los judíos de Alemania descendió a 190.000, y en las tres oleadas de deportaciones más de 100.000 judíos de origen alemán fueron enviados al ghetto de Lodz, a Riga y a Minsk, o a los campos de exterminio de Belzec y Auschwitz. En ciudades como Würzburg, en Baja Franconia, donde los judíos fueron obligados a desfilar camino de la estación, todo aquel que daba señales de simpatía hacia ellos o se atrevía a derramar una lágrima era denunciado, llevado ante la policía, y castigado por los Tribunales Especiales. (...)
En mayo de 1942 se presionó para que los judíos que quedaban fueran deportados. La Gestapo y otras instituciones nazis sometieron a una presión enorme a las parejas que formaban, según su terminología, un "matrimonio mixto" entre judíos y no judíos. El RSHA (dirección general de la Seguridad del Estado) pretendía deportar a todos los judíos, pero ello suponía no pocas complicaciones legales y el Ministerio de Justicia puso objeciones a algunos trámites de divorcio automático.
La delación tuvo varias consecuencias a la vez. Permitía detectar hasta los signos más leves de crítica, disconformidad o disidencia en la "cuestión judía". Permitía también a la Gestapo localizar a todo aquel que no estuviera de acuerdo con la política oficial sobre los hebreos.(...) Las delaciones tuvieron además otras consecuencias, por ejemplo que se difundiera los rumores acerca de la vigilancia de la policía, y de ese modo contribuyeron a crear la impresión de que nadie estaba fuera del alcance de los ojos y los oídos de la Gestapo (...) supusieron un gran obstáculo para cuantos hubieran deseado expresar un poco de amabilidad o de solidaridad hacia los judíos. Incluso el hecho de saludar a un judío por la calle se convirtió en una costumbre peligrosa, casi temeraria.Los ciudadanos sabían perfectamente que una persona completamente inocente podía ser acusada, con la más absoluta impunidad para su delator, sobre todo si la acusación tenía que ver con los judíos (o los comunistas) y con sus simpatizantes. Dadas las circunstancias, la mayoría de la población de Alemania decidió evitar los problemas, eludir cualquier contacto con los judíos, y no hablar de las noticias que empezaban a llegar al país acerca de los asesinatos masivos perpetrados en el este.
Durante los años de la guerra, los periódicos y los discursos se encargaron de ilustrar la existencia de una supuesta conspiración judía internacional repitiendo sin cesar que los hebreos habían convencido a los países que estaban en guerra con Alemania de que tomaran las armas. Cientos de artículos periodísticos intentaron demostrar la influencia de los judíos en los países enemigos. (...) Durante la campaña propagandística a favor de la guerra contra la Unión Soviética e incluso después, el tema tratado por la prensa fue el de que los judíos estaban vinculados con los bolcheviques de la Revolución Rusa y con el régimen comunista de Stalin. Al mismo tiempo, siguieron apareciendo numerosas noticias acerca de la supuesta influencia de los judíos sobre el presidente Roosevelt, antes y después de que Hitler declarara la guerra a Estados Unidos. De hecho, se echó la culpa a los judíos de casi todo lo malo que pudiera pasarles a los alemanes o a sus aliados, (...) Se les acusó de los bombardeos sufridos por Alemania y de dirigir las actividades de la resistencia en las zonas ocupadas de Europa (...).
Los alemanes que escuchaban las radios extranjeras, especialmente la BBC, pudieron tener noticia de los asesinatos en masa de los judíos desde mediados de 1942 como mínimo. Esos programas radiofónicos suministraron algunos detalles acerca de la persecución y los campos de concentración, pero, el carácter absolutamente sin precedentes del Holocausto hizo que las noticias del mismo transmitidas por las ondas fueran incompletas, y que chocaran con el silencio, la incomprensión y el escepticismo en Gran Bretaña, incluso entre la comunidad judía de este país.
LA VANGUARDIA 07/04/2002
L'aprofitament ecònomic
La gran indústria alemanya estava ben representada a Auschwitz, que era una gran reserva de ma d'obra. Les fàbriques Krupp, Siemmens, Union, pero sobretot la I.G. Faber-industrie, que havia iniciat la construcció d'una fàbrica de cautxú sintetic, s'aprofitaven del treball dels presoners. El lloc havia estat escollit per la gran reserva de ma d'obra disponible i també -es pot ben creure- pel bon preu que tenia. Les empreses pagaven a la SS 6 marcs per dia per cada obrer qualificat i 4 marcs pels no qualificats. El cost del manteniment de cada presoner no arribava a un marc diari.
POLIAKOV, L.: AUSCHWITZ
Era el SS Pohl qui s'encarregava [...] de convertir en diners tot allo que havia estat arrabassat als presoners, és a dir, joies, dents d'or, portacigarretes, vestits, rellotges, ulleres, sabotes, etc.
Declaració davant el tribunal internacional de Nuremberg el 1947
L'organització econòmica d'un camp de concentració
El nombre de béns era limitat: conserves, margarina... i cigarrets, que rebien en els paquests de la Creu Roja. Els no fumadors també volien el tabac per poder-lo canviar. Inicialment els preus relatius no estaven ben definitis; un sol presoner va començar amb una llauna de formatge i cinc cigarrets i, després de fer diversos intercanvis va acabar amb tot un paquet de la Creu Roja.
Amb el temps, els preus s'estabilitzaren i es definiren en relació als cigarrets; tothom acceptava aquest mitjà de pagament i es va convertir en diner de forma espontània, sense que cap autoritat ho manés. (...) Però hi havia problemes amb aquest sistema monetari. Hi havia vegades que el suministrament no arribava, el diner s'anava fumant i es feia cada cop més escàs. (...) D'altra banda, si arribaven milers de cigarrets també era un problema. El sistema monetari sols funcionava bé si es mantenia un equilibri entre els béns i la quantitat de diner.
L. A. Radford. L'Organització econòmica d'un camp. Econòmica (novembre 1945)
Declaración de Rudolf Hoess
Nuremberg, 15. - Ayer compareció ante el tribunal que juzga a los criminales de guerra nazis Rudolf Hoess, jefe del campo de exterminio de Auschwitz. (...) A preguntas del abogado, Hoess confesó que mientras estuvo al mando del campo de extermino de Auschwitz, fueron exterminados dos millones de judíos, hombres, mujeres y niños.
Según detalló, llegaban al campo de dos a tres trenes diarios con unas 2.000 personas cada uno. Allí, los guardianes seleccionaban a los que eran aptos para trabajar.
Los demás, pasaban a manos de los encargados de la ejecución. Llegado este punto, el abogado inquirió: "¿Tenían que desnudarse completamente las víctimas y entregar sus objetos de valor?".
Testigo: "Sí".
Abogado: "¿Sabían estas personas lo que les esperaba?".
Testigo: "La mayoría no. Se habían tomado medidas para que les quedase la duda".
El abogado terminó su interrogatorio preguntando a Rudolph Hoess si acaso no sentía repugnancia al desempeñar tan indigna tarea. A lo que el testigo respondió: "Sí, ciertamente. Solamente había un argumento decisivo que disipaba todas las dudas: eran órdenes que había dado el jefe de las S.S. Himler"
La Vanguardia 16 de abril de 1946
"Con Hitler, Alemania vivía muy bien"
- Qué se puede decir sobre el holocausto que no se haya dicho?
- Que aún no hemos dirimido todas las responsabilidades.
- ¿Y...?
- Se sostuvo durante mucho tiempo que la decisión genocida se tomó en la cúpula nazi, que la dictaba a los funcionarios de su aparato policial-militar, quienes, a su vez, obedecían sin rechistar las órdenes de Berlín hasta la puerta del horno crematorio.
- ¿Y no era así?
- Si aceptamos esa tesis, al final resultaría que sólo hubo unos pocos culpables que tramaron todo el holocausto.
- Un puñado de monstruos nazis.
- De ese modo, el resto de los genocidas, se limitaban a "cumplir órdenes".
- Cumplimiento debido, podría argüirse.
- Si aceptáramos esa tesis, concluiríamos que los burócratas del sistema nazi en Alemania y los países ocupados seguirían, como autómatas, las órdenes de Berlín resumidas en una: llevar a cabo el genocidio de forma rápida y eficaz, pero no eran responsables.
- Eso nos han contado muchas veces.
- En esa línea se llegó a enunciar, como hizo Arendt en los años 50, la pintoresca teoría de la banalidad del mal...¡Y se impuso!
- El mal será banal para quien no lo sufre.
- Esa es exactamente nuestra objeción. Arendt sostenía que, en un régimen totalitario como el nazi, el terror impone la obediencia ciega y, de ese modo, los ejecutores de los crímenes pierden la noción de responsabilidad personal y ya no saben distinguir entre el bien y el mal. No son responsables
- Suena a exculpatorio.
- Lo es. Pero los hechos que hemos documentado estos años desacreditan esa teoría.
- ¿Un verdugo es un asesino o un mandado?
- Para empezar: si esos burócratas se limitaban a cumplir las órdenes de Berlín, entonces, ¿por qué eliminaban u ocultaban sistemáticamente las pruebas de lo que estaban haciendo? Si ellos no eran conscientes de su propia culpa, ¿por qué ocultar los rastros?
- ¿?
- Y, ¿por qué en tantas ocasiones empieza el genocidio antes de que lo ordene Berlín?
- ¿Y cómo dice usted que fue realmente?
- Hemos documentado fielmente que, en la mayoría de las ocasiones, fueron los de abajo, esos autómatas,quienes, desde la periferia, se adelantaban a las órdenes genocidas de Berlín y comenzaban a deportar judíos, gitanos o enfermos. Esa iniciativa periférica para acelerar el holocausto se hizo muy evidente tras las invasiones de Polonia y Rusia.
- ¿Por qué querían entonces esos mandados iniciar el genocidio por su cuenta?
- Para quedarse con las propiedades de los deportados. Los nuevos administradores del imperio nazi querían lucrarse enseguida y para eso debían deshacerse de los propietarios. Lo ha documentado a fondo Frank Bajour.
- ¿Cómo llegaron a la idea del exterminio?
- Existía, desde luego, un racismo preexistente, pero sobre todo se apoderó de esos funcionarios la avaricia colonialista y el desprecio del colonizador por los colonizados.
- ¿Quiénes eran esos funcionarios?
- Miembros de los servicios de inteligencia o de la administración nazi en los países ocupados o de las jerarquías de los partidos hermanos en las nuevas colonias.
- Pero, ¿y el resto de Alemania? ¿Y los ciudadanos que no simpatizaban con los nazis?
- Un historiador alemán, Goetz Aly, dedica un libro impresionante a contestar exactamente a esa pregunta clave: "¿Por qué Hitler y su régimen tenían tanto apoyo popular?"
- ¿Es que eran todos autómatas?
- Creemos que no. Recuerde que Hitler fue elegido democráticamente y que en su propio país no fue tan necesario el terror para mantener la adhesión de la población, una adhesión muy bien documentada.
- Entonces...
- De nuevo la respuesta es dinero, comodidades y ventajas. El nuevo imperio nazi proporcionó a la ciudadanía alemana un alto nivel de vida gracias a la explotación de los pueblos conquistados. Esas ventajas engrasaron la fidelidad nazi de los alemanes hasta el final. Todos sabían que, con Hitler, todos los alemanes que se quedaron, vivían muy bien.
- ¿Puede ser más concreto?
- Le daré de entrada un solo dato: pese a los gigantescos gastos de la guerra universal, el régimen nazi nunca subió impuestos.
- Revelador.
- Y, a diferencia de los países aliados, que enviaron a sus mujeres a las fábricas, en Alemania el trabajo de los deportados...
- Trabajadores invitados les llamaban.
-... Permitió mantener la fantasía hitleriana de la familia aria unida y un clima de normalidad en casa, pese a la guerra en marcha.
- ¿Y los caídos en el frente?
- Cumplían su destino y recibían todos los honores y su familia, una pensión. Y luego todo seguía igual que si la guerra no existiera.
- ¿Hubo otros paganos de esas ventajas?
- Una vez en marcha fue fácil extender el genocidio: gitanos, homosexuales y otras minorías o desviados ideológicos...
- Como los republicanos españoles.
-... O los enfermos mentales. Convertirse en deportado fue una cuestión económica: ¿Sabe cuántas eutanasias se llevaron a cabo durante la Alemania nazi?
- ¿?
- Doscientos mil enfermos terminales, mentales o crónicos de todo tipo fueron enviados al exterminio desde el convencimiento higienista por puro economicismo.
- ¿También por ahorrar?
- Por reservar camas para los heridos del frente. Esos enfermos comían sin producir en guerra, eran nocivos y fueron eliminados.
L. AMIGUET La Vanguardia10/12/2005








